jueves, 19 de mayo de 2016

MÁXIMA MORDACIDAD




"El amor es una comedia en un acto: el sexual".

"Conservar la amistad después de una ruptura de amor es como invertir seis horas en una partida de ajedrez para acabarla en tablas".

"El amor es un hombre y una mujer que están de acuerdo en un punto y en desacuerdo en todos los demás".

"Un solo amor es siempre demasiado".

"En amor la mujer que se deja vencer por un hombre triunfa sobre él".

"El amor es como las cajas de cerillas, que desde el primer momento sabemos que se nos tiene que acabar y siempre se nos acaba cuando menos lo esperábamos".

"Todo lo agradable de la vida es un truco destinado a hacer olvidar que se vive".

"En la vida humana solo unos pocos sueños se cumplen; la gran mayoría de los sueños se roncan".

"La «vida fácil» suele ser la más difícil".

"Para encontrarle gusto a la vida no hay nada como morirse".

"Los muertos son dóciles, pero muy estirados".

"Lo más feroz de los hombres es lo que aún tienen de niños".

"El hombre llega a dominar la teoría del amor a la edad en que comienza ya a no dominar la práctica".

"Una prueba de modestia en el hombre es la frecuencia con que se resiste a declarar que el hijo de la jovencita seducida sea suyo".

"Intentar convencer de algo a una mujer es como pretender matar a un boquerón con un torpedo".

"Las mujeres casadas tienen un defecto más que las solteras: el marido".

"Hay mujeres tan lindas que no se explica cómo no se desmayan al mirarse al espejo".

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[Máximas mínimas, Enrique Jardiel Poncela, Renacimiento, Sevilla, 2016]

jueves, 14 de abril de 2016

sábado, 12 de marzo de 2016

"¡HÁGASE!"






Se dice aquello de que la esperanza es lo último que se pierde. Puede que una frase así encierre más desesperación de lo que da a entender. Conviene, no obstante, constatar que la esperanza nos constituye en la medida en que hay un orden del ser, un plan para la batalla, con el que manejarse con cierta solvencia.
"¡Hágase!", ese mandato que aparece en el Génesis, nos recuerda la bondad de cuanto existe. Conviene igualmente recordar que el ser conlleva un deber ser que no necesariamente se inscribe dentro del imperativo categórico kantiano. No se impone: se es, y se obra en consecuencia.
A pesar del campo repleto de minas que nos ha dejado la filosofía última, el hombre continúa en la brecha, sin telos detrás de la naturaleza y la historia. Desamparado. Maltrecho. Casi muerto. El daño es casi irreversible. Casi.

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viernes, 12 de febrero de 2016

VOY A INTENTARLO



Pretendo subirme al carro en marcha. 
Eso exige habilidad, encontrarme desde mi inmovilidad inicial con el objeto de mi decisión, y llevar a feliz término el propósito de salir de un ensimismamiento que ya dura nada menos que tres meses.
¿Para qué? ¿Con qué intención? ¿La de verme una vez más en movimiento? Quizás lo que pretenda no sea otra cosa que hacer propio, íntimo, lo leído en uno de los libros de Remi Brague. Constato la dificultad generalizada de discernir con precisión, así como la tarea imperiosa, consustancial al ser humano, de aventurarse en pos de la verdad.
Desfilan el filón de la Edad Media cristiana, musulmana y judía, el proceder de Bacon y Fichte inaugurando la necesidad de convertir por primera vez al hombre en "rey del mundo", desquiciado por la paradójica "soberanía sumisa" de Foucault o la puesta en cuestión de la legitimidad de la Modernidad por parte de Blumenberg. 
A fin de cuentas, el ser humano se ha quedado desnudo por decisión propia, sabiendo, además, que tal desnudez ni abriga ni conviene.

Ya que "estoy en marcha", aprovecho para proclamar lo que parece haber querido olvidarse: el movimiento es inducido desde fuera, y propende hacia algo más extenso (infinito, sería preciso reconocer) y menos fugaz que nosotros mismos.

Escrito queda.

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sábado, 21 de noviembre de 2015

sábado, 26 de septiembre de 2015

LOS DE WILDE




Existen aforismos y aforismos. Los de Wilde no pertenecen a ninguna de ambas categorías.

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