sábado, 21 de febrero de 2015

domingo, 8 de febrero de 2015

SUPONGO QUE NO SERÁ NADA...




...terapéutico dejarse invadir por esa arrogancia desesperada y arrebatadoramente vital que destila cualquier canción de P. J. Harvey. Y no lo es en la medida en que ninguna huida hacia delante le viene bien a la recurrente malformación de mi carácter, aunque a veces me da por engañarme a mí mismo creyendo salirme por la tangente, sintiendo alguna forma de nostalgia por la derrota consentida.

Se me ocurre concluir esta perorata con la palabra decepción.

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sábado, 31 de enero de 2015

GALANTERÍAS




"Después de los postres, ésta condujo a Cándido a su gabinete y le hizo sentar en un diván.
—¡Qué!—le dijo—, ¿continúas amando perdidamente a la señorita de Thunder-ten-tronck?
—Sí, señora —respondió Cándido.
La marquesa le replicó con una sonrisa cariñosa:
—Me respondéis como sólo un joven recién venido de Westfalia puede hacerlo; un francés me hubiera dicho: «Es verdad que la amo, pero viéndoos, dudo si seguiré amándola»".

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[Voltaire, "Cándido"; extraído de "La identidad desdichada" de Alain Finkielkraut, Alianza Editorial, 2014]

sábado, 20 de diciembre de 2014

jueves, 6 de noviembre de 2014

QUÉ COSA ES ELLO




Pretender saber qué cosa es el deseo. Si el objeto del mismo es conveniente. Cuánto hay que poner de uno para satisfacerlo. O, por el contrario, no querer interferir en un movimiento que, de suyo, arrastra ciegamente cualquier voluntad. Cuándo y por qué puede llegar a ser destructivo. Si resulta inevitable perseguirlo como persigue un niño una pompa de jabón que asciende y se aleja entre risas infantiles, para después estallar como si nada. Puede que tal vez todo consista en esquivarlo como si se tratase de un truco lamentable. Embaucados por un vaivén inútil, o indiferentes detrás de un baluarte inexpugnable. Protagonistas de un sainete o héroes con un final acorde a nuestra osadía.
Este eterno dilema de vivir embridados o a merced de donde sople el viento.

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domingo, 2 de noviembre de 2014

MIRA POR DÓNDE





"Traía ahora en su portafolios una dispensa del Patriarca de Alejandría para que Panayotis pudiera erigir en su casa una capilla consagrada a San Arsenio. La elección del santo había sido casual, como debería serlo siempre. En una tienducha de El Cairo, Clea había encontrado entre montones de trastos viejos un icono del siglo XVIII de excelente calidad, que representaba a San Arsenio, y lo había regalado a Justine para su cumpleaños".

Lawrence Durrell, "Justine"




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sábado, 27 de septiembre de 2014