
Cuando volvemos la vista atrás para observar las grandes civilizaciones, cualquiera que conozca al hombre siente menos admiración que sorpresa.
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[Epitafio escueto y enigmático que reza en la tumba de Borges, en Ginebra. Por nuestra parte, este será el espacio para la poesía y el pensamiento, como la manifestación de la sorpresa que nos asalta por el hecho de vivir. Invitación al sosiego espiritual, después de todo.]

1 Apostillas. HÁZMELO SABER:
Pues me parece bastante acertada la cita de este señor,(al que no conocía y del que acabo de leer clicando en el enlace que facilitas), ya que poca admiración puede suscitar nuestra especie. Sorpresa sí, de sus logros, de sus avances, hasta de sus meteduras de pata... pero admirable no es la obra humana, precisamente, sobre todo si tenemos en cuenta que somos el principio de tantos y tantos males...
Como de costumbre, muy interesante y reflexiva entrada, Arsenio.
Saludos y disfruta de un buen fin de semana.
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