jueves, 12 de enero de 2012

VANITAS



La que refulge no es tu cara, gélida
en lo alto se corona, y marchita
cuanto fuiste de ti, y serás, y eres
a cambio de un puñado de monedas
que el tiempo cambiará en eterno olvido.




1 comentario:

Mayte_DALIANEGRA dijo...

Buenísimo tu poema, Andrei, breve y conciso. En pocas palabras resume todo un compendio filosófico sobre la nimiedad de la vanidad humana, una faceta más de la soberbia y arrogancia que nos domina.

La ilustración resulta apropiadísima e impactante, jeje.

Saluditos.