viernes, 21 de febrero de 2014

ARDIENTE SECRETO





"Sólo después, muchos años después, reconoció en aquellas mudas lágrimas un voto de la mujer que envejecía, que desde aquel momento no quería pertenecer a nadie más que a él, a su hijo, una renuncia a la aventura, una despedida de todos los deseos propios. No supo que también le daba las gracias por haberla librado de una aventura estéril, y que con aquel abrazo le transmitía, como una herencia, la carga agridulce del amor para su vida futura. Todo esto el niño de entonces no lo comprendió, pero sintió la dicha de ser tan amado, y que con aquel amor ya estaba inmerso en el gran misterio del mundo".

"Ardiente secreto", Stefan Zweig, El Acantilado, 2011



Acabar de leer una novela redonda mientras "se hace tiempo" en el frío del parque escuchando el griterío de la infancia aún no perdida...


3 comentarios:

L. N.J. dijo...

Una novela muy tentativa, todos nos sacrificamos por algo o por alguien.
Y por uno mismo ¿qué debemos hacer?.

¿Me la dejas?, te la devuelvo.

Andrei Rublev dijo...


Si existe sacrificio, desde luego no hay "uno mismo".

L. N.J. dijo...
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